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Los 10 mandamientos para hacer turismo sostenible

Claustre monestir santes creus

Disfrutar de unos días de descanso, alejándonos de la monotonía y descubriendo nuevos rincones es posiblemente uno de esos placeres que todo el mundo está deseando experimentar. Sin embargo, es cada vez más evidente que nos necesitamos concienciar de viajar no debe afectar de manera negativa al entorno, especialmente si nos decidimos por el turismo rural, que está ganando enteros porque cada vez nos gusta más organizar escapadas todo el año. Si estás planeando un viaje para conocer algún lugar, ten en cuenta estos 10 mandamientos para disfrutar del turismo de forma sostenible. El medio ambiente te lo agradecerá y seguro que te sentirás mucho mejor cuando regreses.

  1. No vayas donde todo el mundo

    A la hora de organizar tu viaje, no te concentres en esos destinos que se ponen de moda y que en poco tiempo se masifican. Puede que sea muy exótico nadar entre delfines o visitar los lugares en los que las tortugas marinas salen de sus huevos y se dirigen hacia el mar para emprender su vida, pero si un lugar recibe miles de visitantes, pierde todo su encanto. Además de convertirse en un foco de peligro tanto para el ecosistema como para el entorno natural.

    Si de verdad quieres vivir lo que ofrece la naturaleza, prepara tu escapada pero no mires los lugares más visitados. En su lugar, busca rutas antiguas, casi olvidadas donde seguro que encontrarás la imagen original que estás buscando. Reconócelo: llegar a un sitio y encontrarte con cientos de personas no es precisamente una forma de hacer turismo sostenible.

  2. Infórmate de todo lo que te ofrece el destino

    Puede que necesites hacer un poco de investigación, pero merecerá la pena el esfuerzo. Te sorprenderá conocer los muchos atractivos ocultos que tienen algunos lugares. Incluso no está de más que preguntes a la gente de la zona para que te indique cuáles son los sitios a los que a ellos les gusta ir. Las mejores imágenes las encontrarás donde menos te lo esperes.

  3. Viaja fuera de temporada

    Como uno de los grandes problemas de sostenibilidad que tiene el turismo es que los visitantes vayan en masa a algún sitio, una de las mejores ideas para mejorar este aspecto, además de generar riqueza durante todo el año, es elegir destinos cuyas temporadas no sean las que suelen atraer mayor número de visitas.

    Por ejemplo, puede que viajar a un destino de esquí en pleno invierno parezca atractivo. Pero además de poco práctico, ya que perderás mucho tiempo haciendo cola, hace que se exploten los recursos naturales de los alrededores. A menudo por encima de los límites, causando graves daños que de continuar así no se podrá reparar jamás.

    Si quieres disfrutar de las actividades propias de la temporada, mejor busca lugares en los que no haya mucha gente. Y si puede ser, viaja en grupos pequeños para poder integrarte mejor en la vida cotidiana del entorno. No hace falta que te limites a una escapada en pareja, pero llevar a más de 10 personas tampoco ayuda a aprovechar de verdad el tiempo.

  4. Muévete sin prisas

    Si de verdad quieres que tu forma de viajar sea sostenible, elige medios de transporte con los que desplazarte despacio como la bicicleta. Ten en cuenta que cuanto más rápido sea un medio de locomoción, mayor es la contaminación que emite. Así que en lugar de coger el coche, viaja hasta tu destino en transporte público y después muévete caminando o sobre dos ruedas, pero a pedales. El aire puro bien merece el esfuerzo.

    Además, si te lo tomas con calma y no vas de un lado a otro corriendo, podrás disfrutar mucho mejor de los paisajes, las gentes y costumbres de cada uno de los sitios a los que vas. Despacio es mejor siempre. Aprovecha el tiempo de verdad, conociendo todo lo que hay a tu alrededor en cada momento y no mirando el reloj. Es más, si puedes evitar llevarlo, mucho mejor.

  5. Disfruta del patrimonio local

    A diferencia del turismo masivo, el turismo sostenible se caracteriza por centrarse el los productos locales, esos que solo se encuentran en el lugar que estás visitando. Descubrir esos oficios casi olvidados que solo desarrollan algunos artesanos, además de marcar la diferencia es una forma de generar beneficio para las poblaciones en las que se realizan. Un forma de crear riqueza sin interferir de forma negativa en el desarrollo local.

    El patrimonio de un lugar es mucho más que los lugares que se pueden visitar. También lo son las tradiciones, algunas de las cuales se están perdiendo y que solo se pueden mantener apoyando un turismo sostenible y de calidad. Los platos típicos, los bailes y el cuidado de la flora y fauna autóctonas es algo muy importante en la mayoría de sitios.

    Cuando buscas algo auténtico, consigues varios beneficios. El primero es encontrar destinos de calidad, que mantienen la esencia de antes y que solo quienes entienden lo que es viajar pueden apreciar. Además, en cada viaje encuentras cosas nuevas. Los destinos turísticos masivos tienden a copiarse entre ellos, generando una sensación de que ya hemos estado allí decenas de veces, lo cual es de todo menos atractivo.

  6. Busca alojamientos que funcionen de forma sostenible

    Los alojamientos rurales han encontrado una nueva forma de mejorar la experiencia de los viajeros: explotando el turismo verde ofreciendo actividades tradicionales como el cuidado de un huerto o atender a los animales de la granja que hay en ese mismo lugar. Esta es una manera muy interesante de integrarse en el entorno, viviendo la ocasión como se merece.

    Así que si quieres una escapada auténtica de verdad, no te conformes solo con dormir en una casa rural. Busca sitios en los que se preparen platos típicos de la gastronomía tradicional con productos locales. A ser posible, con los que se producen allí mismo. No puedes imaginarte lo bien que sabe un tazón de leche o un guiso preparado con lo que se ha recogido ese mismo día, además de saber que has participado tú en parte de su elaboración.

    Si a esto le sumas un lugar en el que se aprovecha la leña recogida por la zona para cocinar o calentarse, además de reciclar y utilizar todo al máximo, la experiencia será completa.

  7. Cuida del entorno como si fuera tuyo

    Piensa en el conocido Efecto Mariposa. Todo lo que hagas en un lugar tendrá repercusión en el planeta, así que merece la pena esforzarse por proteger el entorno aunque solo estés de visita. Realiza actividades que no requieran contaminar ni causen ningún daño al medio ambiente. Muchos lugares se han convertido en espacios dedicados a los deportes de aventura, lo cual en principio no es nada negativo. Sin embargo, a veces se han talado árboles para crear campos de entrenamiento, o se utilizan medios de transporte altamente contaminantes, lo cual causa graves daños al entorno.

    El turismo sostenible siempre mira más allá del ocio. Y se centra en aprovechar lo que ya existe para crear actividades interesantes, que permitan disfrutar de todo lo que se ofrece sin causar el más mínimo desperfecto. Exactamente lo mismo que harías si estuvieras en casa, donde cada cosa tiene su sitio, su tiempo y su mantenimiento.

    En realidad, aunque no vivas en esa zona, una parte de ella es como si te perteneciera. Ten en cuenta que todo afecta de un modo u otro a nuestro planeta, así que es necesario portarse de una forma amigable con el entorno allá por donde estemos.

  8. No dejes de reciclar

    No hace falta que sea obligatorio aprovechar todo lo que sea posible. Reciclar es una actitud y si te acostumbras a hacerlo encontrarás nuevas maneras de reducir los desperdicios, evitar esos materiales que no son biodegradables y usar en su lugar el menor número de envases. Además, aquellos que utilices los aprovecharás para otros usos hasta que su vida útil se termine.

    Además, está de más decir que a la hora de tirar basura, lo harás en los lugares indicados para ello. Darás ejemplo y seguro que empujarás a otros a hacer lo mismo. Por no hablar de lo ventajoso que es para el medio ambiente y la naturaleza.

  9. Economiza el uso del agua

    Que estés haciendo turismo no significa que el agua que uses no tenga final. De hecho, la escasez de agua es un problema global que requiere de nuestra atención, de modo que no la malgastes. Dúchate en lugar de bañarte, no dejes los grifos abiertos ni tires al agua bajo ningún concepto. Incluso la que esté bebiendo se puede utilizar para otras cosas si por algún motivo no te apetece, por ejemplo si ya no está tan fresca como cuando la levabas en la mochila. Úsala para regar, lavarte las manos o simplemente guárdala y ponla al fresco para volver a tenerla en condiciones de beber y refrescarte.

  10. Consume de forma responsable

    No malgastes absolutamente nada. Solo que hayas pagado por algo no significa que tengas que coger de más y tires el exceso, por ejemplo alimentos. El desperdicio es uno de los principales problemas que tiene el planeta, además de suponer un gasto en recursos del todo intolerable.

    Ser moderado en el consumo es algo muy fácil de hacer, además de que te hará sentir mucho mejor como persona. Y por supuesto, que otros derrochen no significa que tengas que hacerlo tú. En su lugar intenta que sean ellos los que cambien.

 Mandamiento extra: Comparte tu experiencia de turismo sostenible

Para muchas personas, el turismo sostenible solo es una opción como otra cualquiera. Sin embargo, es buena idea hablar a otros de tu experiencia y de los beneficios que tiene viajar de esta manera tanto para el medio ambiente como para nuestro propio disfrute.

Teniendo en cuenta que casi la mitad de la gente mira lo que opinan otros acerca de algún lugar para organizar su viaje, si consigues que estos se apunten también a viajar cuidando el medio ambiente podremos convertir nuestro planeta en ese lugar para vivir que tanto necesitamos. Las prácticas sustentables a la hora de hacer turismo no deberían ser opcionales, ya que solo así conseguiremos evitar el abuso de los recursos y los daños que tan a menudo se están causando al medio ambiente.

El turismo sostenible es mucho más que turismo rural. Es una actitud, una forma de vida que nos convierte en mejores personas, que nos permite disfrutar mucho más de aquello que nos gusta y que beneficia al entorno natural que estamos visitando. Un efecto que se traduce en ventajas a corto, medio y largo plazo. Cuantos más turistas nos acostumbremos a hacer un buen uso de los recursos, mucho más tiempo lograremos que duren estos maravillosos paisajes que tanto nos gustan.

¿Cuántos de estos mandamientos cumples? ¿Cuáles de ellos crees que son la asignatura pendiente de la mayoría de turistas?