La Ruta Medieval de la Conca de Barberá

La Conca de Barberá es un destino sensacional para quienes disfrutan de hacer rutas históricas. Una de las que más atención recibe, tanto por su interés histórico como por sus muchos atractivos es sin duda la Ruta Medieval, muy representativa para conocer la zona. Todos los pueblos que la componen, cuya ruta llega hasta Montblanc, permite descubrir un cúmulo de monumentos del pasado. Murallas defensivas, caminos empedrados, castillos más o menos conservados, puertas de antiguas murallas, iglesias y torres de vigilancia procedentes de épocas tan antiguas como el siglo XI, y que han sabido resistir el paso del tiempo hasta nuestros días.

Un entorno idílico a medio camino de la playa y la montaña con sabor medieval

La cercanía de la playa hace de esta ruta un destino ideal para disfrutar tanto de esta como de excursiones culturales. La Ruta Medieval es imprescindible para hacer un alto en el camino y cambiar de aires, a escasos minutos de la Costa Dorada y a apenas una hora de Barcelona capital.
La capital de la comarca es uno de los puntos por los que pasa esta ruta, lugares en los que se organizan actos relacionados con la leyenda del dragón que abatió Sant Jordi. La conocida Semana Medieval viaja hacia atrás en el tiempo, con personajes vestidos con ropaje de la época, que participan en actividades propias de la era medieval. Todo un espectáculo que ameniza el camino si eliges estas fechas para realizarlo.

Un recorrido por la Edad Media más pura

La Ruta Medieval recorre lugares que parecen salidos de los libros de caballerías. En una época en la que las leyendas de dragones y princesas, justas y caballeros con espada no eran ficción, sino una realidad que se respira en cuanto la visitas.

  • Montblanc: Fruto del traslado de la población de Vilasalvada tras múltiples inundaciones en su ubicación original, Montblanc fue una villa de gran importancia. Lugares como la Iglesia de San Miguel o el castillo se mantienen en pie, para que el viajero que llega a la ciudad pueda ver estas y otras joyas. Destaca por ser uno de los conjuntos medievales más conservados de toda la ruta, con edificios de uso religioso, civil y militar. Su casco antiguo fue declarado histórico a mitad del siglo pasado. La leyenda de Sant Jordi tuvo lugar en Montblanc, si hacemos caso de las historias tradicionales. Su fiesta se celebra el mes de abril.
  • L’Espluga de Francolí: El hospital fundado por la orden Hospitalaria y la Iglesia de San Miguel, ejemplo del cambio del románico al gótico, son puntos de gran interés en esta ruta. En la iglesia se ocultaron los restos profanados de los reyes catalanes cuando reposaban en el monasterio de Poblet.
  • Santa Coloma de Queralt: El legado medieval de Santa Coloma incluye algunas de las puertas que daban paso a la ciudad. El castillo perteneció a varios nobles a lo largo de su historia. La iglesia de Santa María de Bell-lloc se construyó en el siglo XIII y se conservan algunas tumbas de la época gótica, así como una cruz de esa misma era. También se puede ver la iglesia parroquial, construida un siglo más adelante, y que no terminó sino hasta el siglo XVI.
  • Conesa: De la muralla de la ciudad, construida en el siglo XIV, se mantienen unos pocos vestigios junto a dos de las puertas que daban paso a la zona protegida. La iglesia es de estilo gótico, aunque una arcada demuestra que hubo una construcción anterior de estilo románico. Los muros de las viviendas, sus porches y fuentes mantienen el sabor medieval de la época, al igual que lo hacen sus calles situadas en el interior de la muralla, muy estrechas. Conesa se ha convertido en un símbolo de la Ruta Medieval. Incluso se pueden organizar visitas guiadas por todo el recinto, sus calles y plazas, donde se cuenta la historia de toda la zona. Ideal para una escapada rápida si no tienes demasiado tiempo.
  • Barberà de la Conca: Hay restos que prueban que la zona estuvo habitadas allá por la época romana, aunque para el siglo XI no había población. El lugar fue donado y se obligó a su propietario a construir un castillo, que más adelante se cedió a los Templarios. Tras el encarcelamiento de estos, pasó a manos de la orden Hospitalaria. La Iglesia, dedicada a Santa María como muchas de las que se pueden encontrar en otras poblaciones, es un conjunto de tres edificaciones de estilo barroco. Se conservan algunas partes de la iglesia anterior, románica. En el castillo de Barberà se pueden ver muchos de los episodios históricos de la región. Templarios, Hospitalarios y otros se reflejan en las formas de las piedras, que esperan con impaciencia a que las descubras.
  • Sala de Comalats: Perteneciente al municipio de Passanant, esta población tenía un castillo del que se conserva una torre de 17 metros de altura, junto a algunas casas del siglo XV. El pueblo llegó a estar deshabitado cuando la desamortización obligó a la iglesia, para finales del siglo XIX dueña de la zona, tuvo que devolver estos bienes. Hoy es un lugar perfecto para disfrutar de la esencia de la Edad Media, recorriendo sus calles y respirando la esencia de una época a caballo entre la historia y la leyenda.

Disfruta de la Edad Media en la Conca de Barberá

Estos son algunos de los puntos que incluye la Ruta Medieval de la Conca de Barberá. Pero hay muchos otros rincones ocultos que seguro que podrás descubrir cuando te acerques a vivir la magia de esta ruta, una de las que mejor representan toda la comarca y que sirve como antesala de fiestas épicas.
Además de las edificaciones, los paisajes que rodean cada una de las poblaciones contribuyen a recrear el ambiente que se vivía en ellas cuando por sus caminos cabalgaban caballeros de brillante armadura y nobles que volvían tras campañas victoriosas, algunas de las cuales se conservan en los libros de historia y otros se han convertido en leyenda.