Llorac es uno de los municipios que integran las rutas medieval,del Cister i de la Vall del Corb. Tiene una altitud de 648 m.

Está situado en el extremo septentrional de la comarca.

Dentro del término, nace el río Corb, en el lugar de Rauric, discurre por su parte meridional y ocupa el valle del río y los altiplanos de su margen derecho, hasta llegar al Balneario de Vallfogona.

El término está accidentado por los contrafuertes de los altiplanos segarrenses, y hay un descenso progresivo en la línea de este a oeste. Se encuentra cerca del río Corb, en su margen izquierdo y al pie de una colina que lo domina desde mediodía.

Comprende además los pueblos de Rauric, Albió, la Cirera y el despoblado de Montargull. A principios del siglo XII Llorac pertenecía a Guifre Bonfill.

Un nieto de éste, Berenguer Bernat de Sentdomí, lo dio juntamente con la iglesia de Santa María, a la orden de los hospitalarios.
Fue una de sus primeras posesiones en Catalunya.

Establecieron una casa, documentada ya a inicios del siglo XIII, que después se integró a la alcaldia de la Encomienda de Cervera.
En el siglo XIV pertenecía al montblanquense Francesc Alenyá, que en 1341 había comprado la jurisdicción a Pere el Ceremoniós. A partir del siglo XVI, consta como propiedad de los Guimerá.

La actual iglesia parroquial está dedicada a San Juan, y fue construída en el siglo XVIII, aprovechando la estructura y elementos de la anterior, de estilo románico.

Del antiguo castillo de Llorac, que se encontraba en una pequeña elevación al lado del pueblo, sólo quedan sillares y algún trozo de pared aprovechadas para levantar un gran pajar.

OTROS NUCLEOS DE POBLACION PERTENECIENTES A LLORAC

RAURIC

Núcleo de población agregado a Llorac y situado en la parte suroriental del término, ya en el altiplano segarrense, a la derecha de la carretera de Santa Coloma de Queralt a Ciutadilla.
Muy cerca, en el sector meridional, está la fuente de Rauric, donde nace el río Corb.
Existen documentos del lugar desde el siglo XII, cuando Pere de Queralt, en 1167, lo dejó en testamento a los hospitalarios, reservándose derechos para Gombau de Oluja, Berenguer de Aguiló y Guillem de Timor. A finales del siglo XII, era posesión de Gombau de Oluja.
A partir del siglo XIV perteneció a los Queralt de Santa Coloma.
Del antiguo castillo de Rauric, actualmente sólo quedan los cimientos.
La iglesia parroquial de Rauric está dedicada a Santa Fe.

LA CIRERA

Agregado de Llorac, situado en el centro del término, en el altiplano de la Segarra, a la derecha del río Corb.
A mediados del siglo XII, Guillem de Cirera, con el consentimiento del Obispo de Vic, donó la iglesia de la Cirera a la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.
En el siglo XIV pertenecía juntamente con Llorac, a los Alenyá de Montblanc. En el siglo XVIII, consta como baronía de Dalmau de Ivorra.
La actual iglesia está dedicada a Santa María de la Cirera y conserva algunos elementos góticos.

ALBIÒ

Situado en la parte occidental del término, a poca distancia del Balneario de Vallfogona.
Fue dominio de los templarios y más tarde de los hospitalarios, siendo miembro de la custodia hospitalera de Vallfogona. El prior de Cataluña, en el 1380 compró la jurisdicción del lugar al rey Pere y la mantuvo hasta el final de los señoríos.
Del antiguo castillo de Albió, alrededor del cual se formó el pueblo, todavía quedan los cimientos.
La iglesia parroquial de San Gil de Albió forma un conjunto con el cementerio y la casa rectoral. El templo es de planta de cruz latina, dos capillas adosadas al lado derecho. La portalada es románica y adovelada.
Bajo la colina donde está el pueblo y cerca del margen derecho del río Corb, se encuentra el “Molí d’Albió” (Molino de Albió), construcción maciza fechada en el siglo XIII.

EL PASO DE LOS TEMPLARIOS EN ALBIO

Entre 1131 y 1133 los condes de Urgel y de Barcelona cedieron a los templarios sus derechos sobre el castillo de Barberà. Al cabo de poco tiempo, la casa del Templo recibió importantes donaciones en las comarcas de la Conca de Barberà, el Camp de Tarragona y la Segarra. Fueron señores entre otros pueblos de Albió. Organizaron subencomiendas en la Espluga, Vallfogona y la Masó del Rourell para poder administrar este gran patrimonio de modo más eficaz.
Los templarios fomentaron la agricultura, principalmente los cereales y la vid, controlaron gran parte de los molinos hidráulicos y dedicaron gran atención a la ganadería. En buena parte de estos lugares poseyeron pleno dominio señorial. En el conjunto de los conventos templarios catalano-aragoneses, la encomienda de Barberà estaba situada entre los de segunda categoría en cuanto a potencial económico.
Cinco años después de la extinción del Temple, el 1317, el patrimonio templario de Barberà pasó a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.

Bibliografía
  • FUGUET SANS, Joan (1983): “Arquitectura del castell de Barberà (dels orígens als Templers)”, Aplec de Treballs”, 5, Centri d’Estudis de la Conca de Barberà, (Montblanc), pàg. 91-120.
  • FUGUET SANS, Joan (1997): Templers i hospitalers, Rafael Dalmau, Ed., Barcelona.